Recientemente terminé de leer toda la saga de Marvelman escrita por Alan Moore y si, si es tan buena como dicen.

 
 

Pero antes de seguir hablando de Marvelman, debo dejar en claro que Alan Moore realmente no me cae bien, se me hace un autor bastante sangrón y prepotente. Sin embargo después de leer Promethea y Marvelman puedo entender porque se siente tan soñado.

Marvelman, creado por Mick Anglo en los años cincuentas, era la copia británica del Capitán Marvel; tan era así la copia que hasta tenía su Familia Marvel con todo y Kid Marvelman y Young Marvelman. Era un personaje completamente inmerso en la Época Plateada de los comics: enemigos absurdos, historias sin sentido y completamente repetitivas y formuláicas… hasta que se les acabaron las ideas y decidieron cancelarlo

Fue hasta 1982 cuando Marvelman volvió a ver la luz, ahora escrito por Alan Moore y publicado en la revista Warrior. Y Moore, teniendo esa imperiosa necesidad de hacer ver al mundo que los superhéroes si pueden ser considerados una obra literaria, decidió hacer una deconstrucción del género y del mismo personaje. Fue ahí donde comenzó el revisionismo en los comics, que posteriormente pasó a ser conocido como la Época Oscura por la violencia y oscuridad de los superhéroes. Pero todo nació en Marvelman con la ahorita simple, pero en aquel entonces sumamente radical idea que Mickey Moran –el alter ego de Marvelman– estuvo soñando todas esas aventuras de los cincuentas.

Así es como comienza la saga de uno de los personajes más interesantes en uno de los relatos más revolucionarios en la historia de los comics. Trataré de contar la historia resumida en siguientes artículos cortos para no abrumar al lector. Hasta ahorita sólamente he comentado los inicios del personaje y como es que volvió a la vida, pero en futuras publicaciones ya entraré mas a detalle de que fue lo que más me gustó de la historia de Marvelman escrita por Alan Moore.

 

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